• domingo 5 de febrero del 2023

Cae en Chipiona (Cádiz) el clan que controlaba el tráfico de heroína y cocaína en la desembocadura del Guadalquivir

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CHIPONA (CÁDIZ), 28 Dic.

La Guardia Civil ha desarticulado en Chipiona (Cádiz) el popular clan de los 'Comía', causantes de la distribución de heroína y cocaína al menudeo en la región de la desembocadura del río Guadalquivir. En total fueron detenidas diez personas, que han ingresado en prisión, y seis mucho más investigadas en una operación donde los agentes fueron conminados por perros adiestrados.

Según explicó la Guardia Civil en una nota, a lo largo de la mañana del 21 de diciembre se hicieron seis entradas y registros domiciliarios simultáneos en una pequeña barriada de la ciudad, que componían el feudo de este clan, el que sostenía un "servicio" de 24 h.

Además de esto, indicó que el líder del clan empleaba perros de raza probablemente dañina adiestrados particularmente para agredir a la orden de su amo, como tuvieron la desgracia de revisar últimamente tanto una patrulla de la Guardia Civil, como un miembro del clan al que el líder acusaba de quedarse con papelinas de cocaína. Este clan había ocupado la hegemonía del tráfico de heroína y cocaína, tras la desarticulación del popular clan de 'la Pinilla'.

A consecuencia de la 'operación Jaco', aparte de los diez detenidos y seis investigados, se ha incautando 150 gramos de cocaína, 20 gramos de heroína de enorme pureza, tal como substancias de corte y fármacos alucinógenos con los que adulterar las dosis, de las que se han incautado mucho más de 80 ahora listas para su venta.

La operación se inició en el momento en que la Guardia Civil tuvo perseverancia que desde la desarticulación del popular clan de 'la Pinilla', asentado en Sanlúcar, otro conjunto de individuos, unidos entre sí por fuertes vínculos de familia, habría ocupado el puesto de proveedores de heroína, cocaína y rebujo en la comarca del Bajo Guadalquivir.

Este clan se había asentado en una barriada muy específica de la ciudad de Chipiona, donde tenían delegados diferentes puntos de venta de estupefacientes, distinguiendo géneros de substancia y concretes de clientes del servicio, atendiendo a los adeptos las 24 h del día, todo ello pese a residir en los domicilios con menores de cortísima edad.

La investigación de los guardas civiles se veía complicada por las varias cuestiones de inseguridad que tomaban en sus ocupaciones ilegales, teniendo repartidas por la región considerable suma de observadores o "aguadores", como se les conoce en el argot, que advertían de la viable presencia policial.

Su forma de accionar consistía en no tener enormes proporciones de substancia en un mismo hogar, para eludir pérdidas en el caso de una intervención policial o un hurto por la parte de ciertos de sus clientes del servicio. Para eludir esto último, tenían los domicilios distinguidos por substancia ofrecida, de forma que la madre del líder de la organización se encargaba de la venta de cocaína, al paso que el líder y otros integrantes de la organización, hombres o de menor nivel, se ocupaban de las ventas de heroína y rebujo, por ser sus usuarios personas de un perfil mucho más problemático.

La recurrente ida y venida de usuarios producía un tiempo de inseguridad entre los vecinos, que debían aguantar a cualquier hora riñas y discusiones entre la gente que asistían a obtener sus dosis, más allá de que el carácter violento del líder de esta organización acallaba cualquier queja que pudiese producirse, en tanto que era recurrente verle acompañado de perros de raza dañina, a los que adiestraba particularmente para agredir a la orden de su amo.

Tanto es conque el mes pasado de junio, a lo largo de una identificación policial, 2 integrantes del clan empleaban uno de estos canes para atacar a 2 guardas civiles, que terminaron lesionados en la intervención, finalizando exactamente la misma con la detención de las dos personas, uno por atentado a los agentes de la autoridad y otro por atentado y una requisitoria previo de un Juzgado de Sanlúcar.

Aparte de esto, en el mes de septiembre, el líder del clan usó a otro de sus canes para castigar a uno de sus peones al que acusaba de haberse quedado con un número impreciso de papelinas de cocaína, ocasionándole el perro varias lesiones por mordeduras que requirieron su ingreso hospitalario.

Tras varias vigilancias y gadgets de detención de usuarios de sustancia, a los que se les intervinieron pequeñas proporciones de substancias estupefacientes adquiridas en los domicilios controlados, todas y cada una ellas atadas con hilo de color, como marca de la vivienda, se consiguieron los que corresponden mandamientos judiciales de entrada y registro para ocho domicilios y una finca rústica.

De este modo, en la madrugada del pasado 21 de diciembre, a las 5,30 horas, mucho más de cien guardas civiles de diferentes Unidades tanto de nuestra Comandancia de Cádiz, como del Grupo de Acción Rápida (GAR), se desplegaron en la barriada donde se situaban los seis domicilios controlados, haciendo estas entradas de forma simultánea y ordenada, siendo registradas con posterioridad otras 2 casas y la finca rústica.

A lo largo de la intervención se requisaron 143 gramos de cocaína, 20 gramos de heroína, 62 gramos de hachís, 72 papelinas de heroína, 15 de cocaína, un bote de pastillas de tranquimazin y otras substancias de corte, aparte de balanzas, envasadoras al vacío y otros elementos que sostenían los hechos investigados. Junto a todo lo mencionado se requisaron multitud de teléfonos móviles inteligentes, gadgets electrónicos, mucho más de 5.000 euros en moneda muy fraccionada, cinco patinetes eléctricos y una moto de enorme cilindrada.

Por todo ello, se pusieron predisposición judicial a los diez detenidos y a los otros seis investigados, decretándose el inmediato ingreso en prisión sin oportunidad de fianza para diez de ellos.

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