Crónica Andalucía.

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Científicos de Andalucía generan biomasa a partir de microalgas cultivadas en aguas de almazaras.

Científicos de Andalucía generan biomasa a partir de microalgas cultivadas en aguas de almazaras.

SEVILLA, 23 de noviembre.

Investigadores del Departamento de Ingeniería Química, Ambiental y de los Materiales de la Universidad de Jaén han realizado un avance notable en el aprovechamiento de microalgas para la descontaminación de aguas residuales generadas en almazaras. Este innovador proceso permite convertir la biomasa producida por la microalga en bioproductos que pueden ser utilizados en diversas industrias, incluyendo la energética, agrícola y cosmética.

El Gobierno andaluz, a través de un comunicado, ha señalado que el estudio titulado 'Producción de Bioproductos a partir del Tratamiento de Aguas Residuales utilizando la Microalga Neochloris oleoabundans' ha sido publicado en la revista 'Engineering in Life Sciences'. En esta investigación, los científicos han aprovechado la contaminación de los vertidos de las almazaras para proporcionar nutrientes al crecimiento controlado de la microalga Neochloris oleoabundans, una especie que se adapta a condiciones adversas y transforma desechos en materia prima reutilizable.

Los resultados han sido impresionantes, logrando reducir entre un 66% y un 94% los compuestos contaminantes de las aguas de las almazaras, alcanzando un nivel de calidad adecuado para su reutilización. Además, la biomasa generada es rica en componentes de gran valor industrial, con un alto contenido en carbohidratos que alcanza hasta un 56%, y un 51% de lípidos, que son ideales para la producción de biocombustibles. También se extrae un 49,5% de proteínas, que pueden ser utilizadas en biofertilizantes o como alimento para animales.

Tradicionalmente, las aguas residuales de las almazaras eran consideradas un pasivo ambiental, pero ahora, gracias a este enfoque innovador, se pueden recuperar para el riego, mientras se obtiene biomasa microalgal con aplicaciones múltiples. La investigadora Mª Lourdes Martínez-Cartas, coautora del estudio, ha explicado a Fundación Descubre que este enfoque podría fomentar la economía circular no solo en el sector del olivar, sino también permitir que el agua tratada sea utilizada sin perjudicar otros cultivos.

Las aguas residuales de almazara contienen altos niveles de materia orgánica, sales y compuestos fenólicos que se consideran contaminantes y generan malos olores, así como efectos fitotóxicos. Sin un tratamiento adecuado, estas aguas podrían causar graves daños al medio ambiente. Actualmente, muchos optan por evaporarlas en balsas al aire libre, una solución que desperdicia un recurso tan valioso como el agua.

Para abordar esta problemática, el equipo de investigación trabajó con tres tipos de aguas: dos provenientes de la almazara Cruz de Esteban de Mancha Real, en Jaén, que son el agua de limpieza de aceitunas y el agua de lavado del aceite, y una tercera de agua residual urbana, procedente de la Estación Depuradora de Mengíbar. Estas se analizaron en distintas combinaciones para hallar la mezcla más efectiva.

Los investigadores también consideraron las diferencias en la composición química de cada tipo de agua. Las provenientes de la extracción del aceite son ricas en compuestos orgánicos y fenólicos, que pueden ser tóxicos en altas concentraciones. Por otro lado, el agua urbana aporta nutrientes inorgánicos como nitrógeno y fósforo. Al mezclar estos tipos de agua, se equilibró la toxicidad, permitiendo que la Neochloris oleoabundans creciera de manera más estable y logrando reducciones de hasta el 94% en nitratos y nitritos, un 93% en la demanda química de oxígeno, y un 66% en compuestos fenólicos.

Este proceso de biorremediación resulta en la acumulación significativa de proteínas, lípidos y carbohidratos en la microalga, creando un recurso valioso que puede transformarse en combustibles renovables como biodiésel o bioetanol, o utilizarse como fertilizante que enriquezca el suelo, así como otros subproductos útiles en sectores como la alimentación y la cosmética.

El estudio se llevó a cabo en laboratorio con agua previamente congelada, pero se espera escalar el proceso a condiciones reales de almazara para gestionar el volumen de agua generado durante la producción de aceite de oliva. La Junta subraya la necesidad de diseñar sistemas que mantengan cultivos de microalgas en volúmenes mayores y garanticen la estabilidad del proceso frente a las variaciones de los efluentes.

A lo largo de la investigación, los científicos compararon diferentes especies de microalgas para optimizar el método y maximizar tanto la eliminación de contaminantes como la generación de biomasa. La investigadora Martínez-Cartas ha indicado que el objetivo es permitir que las almazaras se beneficien de este avance, creando nuevas oportunidades de negocio que complementen la producción de aceite y gestionen mejor el recurso hídrico, un bien escaso en Andalucía.

Este trabajo es parte del proyecto 'Tratamiento de aguas residuales, eliminación de dióxido de carbono de efluentes gaseosos de la industria del aceite de oliva, producción de microalgas a escala de miniplanta y producción de biocombustibles', financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, a través de Fondos Feder.