• sábado 10 de diciembre del 2022

Culpado a 30 años de prisión por matar con 64 puñaladas a su exmujer y también procurar matar a su hijo en Fuengirola

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MÁLAGA, 4 Jul.

La Audiencia de Málaga ha culpado a un hombre a 30 años y medio de prisión por matar a su exmujer con 64 puñaladas y también procurar asimismo terminar con la vida de su hijo de 16 años en 2019 en la ciudad malagueña de Fuengirola.

Esta sentencia, a la que tuvo ingreso Europa Press, se dicta tras el veredicto emitido por un jurado habitual que consideró al acusado culpable de un delito de asesinato y de otro de tentativa de homicidio, en los dos casos sin contemplar situaciones que mitigan la pena; si bien sí estimando la agravante de vínculo en los 2 delitos.

Los hechos sucedieron en el mes de enero de 2019. El procesado y la víctima habían estado en matrimonio a lo largo de 24 años, y lo estaban aún en ese instante, pero gracias a los inconvenientes que ya están, ella dio por terminada la relación en el mes de octubre de 2018, fijando su vivienda en Fuengirola, al lado del hijo de los dos.

El día de los hechos, el hombre fue a la vivienda, donde se causó una discusión con su expareja, y en un instante preciso, este se dirigió a la mujer con un cuchillo y "empezó a apuñalarla" de manera "inesperada para ésta, que se encontraba desprevenida y no ha podido, por consiguiente, defenderse", apunta la sentencia, de 93 páginas.

Así, le dio 64 puñaladas, según la resolución, en diferentes unas partes del cuerpo, la mayor parte en la cara; si bien asimismo en el leño y extremidades; apuntando que las asestó "en el momento en que se encontraba aún viva" la mujer y que "lo logró con el propósito deliberado de acrecentar su mal".

El hijo de los dos se encontraba en la vivienda y en el momento en que escuchó chillidos salió de su cuarto y vio lo que sucedía, intentando de evitar que su padre continuara la agresión, apartándole; pero este salió hacia él y le dio 2 navajadas en el cuello. En ese instante, el menor salió para soliciar auxilio y fue seguido un camino por el acusado, si bien este volvió al piso y cerró la puerta tras él.

El magistrado-presidente apunta que el acusado, que no declaró y se limitó a decir que no recordaba nada; actuó "con un propósito deliberado de ocasionar a la víctima un mal que a la perfección le podría haber ahorrado". Concluye que "propinar a un individuo 64 puñaladas, mientras que se encontraba viva, supone ocasionar un mal inhumano".

Descarta, como ahora hicieron los jurados, cualquier trastorno en el procesado, señalando que "lo realizado por el acusado se puede determinar, por su crueldad intrínseca, como algo que no haría un individuo habitual, pero de esto no cabe inferir que no estuviese bien, que no debiese existir compromiso o debería ésta mitigarse". Así, afirma que "puede aseverarse que lo que ocurre es que el acusado es --por usar el término que usó la fiscal-- un desalmado".

Por esto, se le condena a 23 años de prisión por el delito de asesinato, contemplando las situaciones de alevosía y ensañamiento en la situacion de la mujer; y a siete años y medio de prisión por la tentativa de asesinato en la persona del hijo.

Respecto a este, recuerda que el acusado no logre arrimarse en cualquier sitio a una distancia inferior a 500 metros ni hacer llegar con él en el transcurso de un periodo de tiempo de diez años. Asimismo, se le impone once años de independencia observada, a cumplir una vez concluya la pena de prisión. También deberá indemnizar a los familiares de la fallecida.

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