Doñana experimenta su primer año de lluvias desde 2010, aunque el acuífero sigue con una tendencia negativa a pesar de la reducción en extracciones.
HUELVA, 18 de noviembre. El más reciente análisis sobre los acuíferos de Doñana, presentado por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), indica un cambio notable en la situación hídrica del Parque Nacional. Este informe revela que el año hidrológico 2024-2025 ha registrado el primer aumento significativo de lluvias desde el periodo 2010-2011, marcando la conclusión de un largo periodo de sequía. Sin embargo, a pesar de esta jornada húmeda, la tendencia a largo plazo en los niveles del acuífero es negativa, incluso con la reducción en las extracciones de agua.
El documento, accesible a través de Europa Press, informa que las precipitaciones alcanzaron los 671 mm en el año hydrológico 2024/25, lo cual representa el primer año húmedo desde la temporada 2010/11, con un 123% más de la media. Al desglosar estas cifras por estaciones, se observa que el otoño tuvo un comportamiento normal (83% de la media), seguido por un invierno extremadamente lluvioso (205% de la media), y una primavera que se mantuvo dentro de la normalidad (82% de la media).
A pesar de estas cifras alentadoras, el informe subraya que para lograr una verdadera recuperación del acuífero se necesita más que un solo año húmedo; es esencial un periodo sostenido de lluvias o, al menos, una alternativa de humedad similar a la de décadas pasadas, donde la media entre años húmedos era de tres años hasta 2011/12.
El estudio también aborda la temperatura media anual, que se ha situado en 19,2 ºC, destacándose como la segunda más elevada de la serie histórica entre 1978/79 y 2024/25, casi alcanzando el récord del año previo con 19,3 ºC. Además, se nota que las anomalías térmicas se distribuyeron a lo largo de todo el año, con noviembre y junio como los meses más destacados, ya que el frío tardó en aparecer y el verano se adelantó excesivamente, con junio presentando temperaturas superiores a las propias de julio.
En cuanto a la medición de las aguas subterráneas, se han analizado 289 piezómetros en la extensa red del Parque Nacional Doñana, seleccionándose 166 puntos que cuentan con datos continuos desde 1993/94 para este análisis. La situación piezométrica de estas masas de agua es de "0,48", correlacionándose con la precipitación de 671 mm, que se traduce en un índice de 0,63. Aunque los resultados son alentadores, hay signos de deterioro, dado que en 2006/2007, con una precipitación similar, el indicador piezométrico fue de 0,58.
Los resultados muestran que existe una división entre dos grupos; por un lado, las áreas con un nivel piezométrico que se ajusta a la pluviometría y que presentan un estado de ‘Normalidad’ incluyen sectores como el Sur de Villamanrique y las Marismas. Mientras tanto, otros sectores, como el Norte y la Zona Costera, se encuentran en un estado piezométrico por debajo de lo esperado para la cantidad de lluvia registrada en este año hidrológico.
El análisis también pone de manifiesto que el vasto complejo de lagunas peridunares ha visto un promedio de superficie inundada durante 2024/2025 de 22,1 hectáreas, representando un 70% de la mediana histórica de 30,6 hectáreas. Notablemente, la laguna de Santa Olalla, que se considera permanente, ha mantenido un nivel consistente de agua, algo que no ocurría desde 2021/22.
Sobre el tema de la contaminación, el seguimiento de las concentraciones de nitratos ha continuado en 2025, con un total de 86 mediciones en aguas subterráneas y superficiales. Los resultados muestran que las muestras de agua superficial presentan un promedio de 14,1 mg/l de nitratos, mientras que en aguas subterráneas, la concentración promedio asciende a 38,1 mg/l, destacándose que las áreas afectadas más gravemente son La Rocina y Almonte.
Finalmente, el informe concluye que la evolución de los piezómetros muestra una tendencia "desfavorable", con un aumento significativo en los sectores que están sufriendo un descenso desde 2012/13 hasta 2024/25. Este empeoramiento se ha dado a pesar de las mejoras en la extracción de agua, las cuales han disminuido en 10,5 hm3 desde 2015, lo que refleja una clara necesidad de intervención.
Ante esta situación, la CHG ha instado a las autoridades a implementar medidas concretas para preservar la calidad y cantidad de los recursos hídricos de la región. Esto incluye asegurar un cierre efectivo de captaciones ilegales y la eliminación de regadíos no autorizados. También sugieren que es crucial revertir la caída en los niveles hídricos para alcanzar el estado óptimo de nuestros ecosistemas en un horizonte próximo.
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