En un contexto de creciente preocupación por la escasez de agua en Andalucía, el delegado del Gobierno español en la región, Pedro Fernández, anunció el pasado domingo que el Ejecutivo invertirá más de 760 millones de euros en la modernización de los sistemas de riego. Esta cifra resalta la importancia del agua como recurso esencial, especialmente para un sector agrícola que abarca cerca del 30% de la superficie cultivada en la comunidad.
Fernández enfatizó que la inversión no solo atiende la necesidad inmediata de optimizar la gestión del agua, sino que también refleja el compromiso del Gobierno con la infraestructura esencial para el futuro. "La producción agrícola representa el 64% del total agrario de Andalucía y emplea al 63% de la fuerza laboral del sector", destacó, lo que subraya la relevancia económica del regadío en la región.
De los 766,26 millones comprometidos, una parte significativa, 471,6 millones de euros, proviene del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), destinado a 29 proyectos. De esta suma, 22 iniciativas están cofinanciadas por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que invierte 390,16 millones de euros en esta causa.
El resto de los proyectos, que suman un total de 81,43 millones de euros, se llevan a cabo mediante convenios entre el ministerio y la Sociedad Estatal de Infraestructuras Agrarias (Seiasa). Esta colaboración se centra en la modernización de regadíos mediante obras clasificadas como de interés general para la comunidad.
La finalidad de estas acciones es clara: mejorar la eficiencia y sostenibilidad en el uso del agua a través de la incorporación de nuevas tecnologías y energías renovables. Así lo manifestó el delegado, quien subrayó la importancia de la planificación a futuro para garantizar el abastecimiento de agua, tanto para los hogares como para el sector agrario.
Para la ejecución de esta política de modernización, el MAPA colabora con Seiasa, que se encargará de llevar a cabo las obras conforme a los convenios establecidos. Este trabajo coordinado busca optimizar la conservación y uso del agua, complementándose con las iniciativas del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que se centra en la gestión de recursos hídricos en las cuencas intercomunitarias.
En esta línea, el Ministerio está implementando diez proyectos clave que buscan mejorar el abastecimiento de agua y optimizar los sistemas de regadío, con una inversión de 282,97 millones de euros. Además, se añadirán 12,66 millones para proyectos orientados a la digitalización del ciclo del agua, promoviendo la eficiencia hídrica y la reducción de pérdidas en el regadío.
Estas ayudas están destinadas a iniciativas de digitalización en el regadío, como la instalación de contadores de agua y sistemas de control de humedad, lo que permitirá una gestión más precisa y eficaz de este valioso recurso.
Fernández finalizó con una reflexión sobre el desafío que representa el cambio climático, afirmando que la inversión de más de 760 millones de euros contribuirá a transformar el sector agrario. El objetivo es adaptarlo a un futuro con condiciones meteorológicas inciertas y garantizar así la continuidad de la producción agrícola en Andalucía.
Pese a estas inversiones en regadíos, el delegado también subrayó la necesidad de infraestructuras adicionales para combatir la sequía. En este sentido, el Gobierno ha destinado 394,74 millones de euros a once proyectos de desalación en las provincias de Almería y Málaga, incluyendo una inversión de 200 millones para la construcción de desaladoras en la Axarquía y el Bajo Almanzora II, así como mejoras en la eficiencia energética de parques fotovoltaicos existentes.
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