El IMV en Andalucía protege a más de 268.000 hogares en mayo, con impacto en pobreza infantil
En mayo, el Ingreso Mínimo Vital (IMV) benefició a 268.568 hogares en Andalucía, con casi 330.000 menores. La prestación alcanza a más de 832.000 personas en la región, con una cuantía media de 515 euros mensuales por hogar. Desde su creación, ha protegido a más de 1,15 millones de personas en la comunidad, consolidándose como un mecanismo clave contra la pobreza y la exclusión social.
El incremento en el número de hogares beneficiados en el último año supera el 18%, reflejando una mayor demanda y necesidad de protección social. La mayoría de los beneficiarios son mujeres en situación de vulnerabilidad, principalmente en hogares monoparentales, muchas de ellas sostenidas por madres solteras. La presencia significativa de menores en los hogares beneficiados subraya el impacto del IMV en la lucha contra la pobreza infantil en Andalucía.
Este programa social también cuenta con complementos específicos, como el Complemento de Ayuda para la Infancia (CAPI), que en mayo alcanzó a cerca de 200.000 hogares. La ayuda varía según la edad de los menores y busca reforzar la protección de las familias más vulnerables, incluyendo aquellas con rentas moderadas, ampliando así su alcance y eficiencia en la reducción de desigualdades.
Desde el punto de vista político, el IMV se enmarca en las políticas sociales del Gobierno central y refleja un compromiso con la inclusión y la protección de los colectivos más vulnerables. La ampliación de sus beneficiarios y las mejoras en los requisitos responden también a las demandas de los partidos políticos que sostienen la coalición de gobierno, en un contexto de creciente presión social por la desigualdad y la pobreza persistente.
El impacto del IMV en Andalucía ha sido especialmente relevante en un escenario donde la economía regional aún enfrenta retos derivados de la crisis y la recuperación desigual. La prestación se configura como una herramienta de apoyo que, además de garantizar ingresos mínimos, fomenta la inclusión social y laboral, especialmente entre los jóvenes y las madres solteras.
De cara al futuro, la continuidad y expansión del IMV dependerán de las decisiones políticas y presupuestarias nacionales. La expectativa es que, en un contexto de mayor inversión en políticas sociales, la protección alcance a un porcentaje aún mayor de hogares vulnerables en Andalucía, consolidando su papel como instrumento fundamental contra la pobreza y la desigualdad.