• miércoles 05 de octubre del 2022

Hosteleros de Almería aguardan "una aceptable feria" con enorme afluencia más allá de la reducción del gasto descubierta este verano

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ALMERÍA, 19 Ago.

La Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Almería (Ashal) confía en tener "una aceptable feria" donde "la multitud responda y disfrute" tras un par de años con celebraciones limitadas gracias a la pandemia y donde el consumo aumente más allá de la inclinación descubierta este verano en el que, más allá de las buenas perspectivas iniciales, la facturación ha caído esencialmente debido al aumento de costos y el calor.

"Entendemos que la coyuntura económica no está bien, los costos subieron una barbaridad y los clientes del servicio no tienen exactamente el mismo dinero libre para gastar en ocio, pero aguardamos que en feria sea algo distinto, que la multitud salga, gaste y tengamos la posibilidad tener una feria buena", explicó a Europa Press el presidente de Ashal, Pedro Sánchez-Fortún.

Frente a las fiestas que arrancan este viernes y se prologarán hasta el 27 de agosto, el gerente de la patronal hostelera espera que la situación estival revierta y aumente tanto la afluencia como el consumo. "Contamos la promesa de que lo no se hayan podido gastar a lo largo del verano, que sea para gozar la feria al máximo, ese es nuestro pensamiento", indicó Sánchez-Fortún, quien mostró sus reservas frente a la oportunidad de que la feria de 2022 iguale a la de hace tres años.

Sin embargo, ha apuntado que, según los datos de los que dispone la asociación, los hoteles del centro de la región tienen una ocupación del "100 por ciento" para la semana de feria, lo que invita al optimismo. "Lo que es necesario ver es cuál será el gasto por cliente", ha advertido el gerente de Ashal, quien ha recordado que el ticket medio ha bajado "cerca de un 20 por ciento" al paso que los costos de producción subió "mucho más de un 30 por ciento"; cantidades con la que la rentabilidad "es nula".

"Un hotel específicamente, que en el mes de julio del año pasado gastó 8.000 euros de electricidad, este año ha gastado 27.000 euros de los que 7.840 son del coste de la salvedad ibérica del gas", puso como un ejemplo Sánchez-Fortún, quien concretar que un bar de entre 50 y 60 m2 pagó el año pasado en su recibo de luz unos 1.300 euros en frente de los 3.500 euros del año vigente.

"Desde septiembre y octubre las perspectivas no son buenas, pienso que tras el verano habrá varios cierres o compañías que se marchan a proponer si se merece proseguir abiertas o no con los costos descabellados que disponemos", ha augurado el presidente de Ashal, quien ha recordado que el incremento del gasto no puede repercutirse absolutamente en los clientes del servicio.

El incremento de la inflación y la consiguiente subida de costes hizo asimismo que las visitas se hayan achicado en número de días y que las reservas de última hora en las que confiaba el campo no se hayan producido en la medida aguardada para contemplar "la bajada de ocupación".

De la misma manera, el profundo calor hizo escapar a los comensales de las terrazas, en especial al mediodía, lo que pudo tener repercusión asimismo en una bajada de la facturación, según interpretan desde Ashal. Las medidas de ahorro energético decretadas por el Gobierno, con el control de la climatización, hizo que la opción de consumir dentro de los locales sea asimismo menos interesante.

"En este momento al postre o a la copa por el momento no se quedan", dijo Sánchez-Fortún, quien afirma que "la multitud se protesta pues hace calor en el momento en que se llena el lugar", tal es así que más allá de que "se les enseña y lo comprenden", las estancias son mucho más cortas.

En cualquier situación, desde la asociación confían en que la celebración con plena normalidad de la feria suponga un acicate para el cliente "tras un par de años sin feria" y que sea fundamento de "disfrute", con lo que animaron a vivir los festejos "con compromiso y sosiego" y "gozando al máximo con amigos y familiar".

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