Montero se distancia del exlíder de la SEPI y Servinabar, sin temer a las declaraciones de Leire Díez.
En Madrid, el 11 de diciembre, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, ha declarado que no tenía conocimiento previo sobre las actividades de la empresa navarra Servinabar, relacionada con Santos Cerdán, hasta que la situación salió a la luz en los medios debido al conocido 'caso Koldo'.
Al ser interrogada acerca de la reciente operación policial que ha llevado a la detención de Vicente Fernández, ex presidente de SEPI, así como de Leire Díez y el empresario Antxon Alonso, Montero ha afirmado no estar preocupada por lo que la exmilitante socialista pueda declarar ante el juez. Además, se ha distanciado de Fernández, subrayando que no ha tenido contacto con él desde que este dejó su puesto en la entidad pública.
La vicepresidenta hizo hincapié en que estamos ante "investigaciones en curso", insistiendo en que es necesario esperar por los resultados. No obstante, se comprometió a colaborar plenamente con la justicia, asegurando que atenderán de inmediato todos los requerimientos informativos que lleguen desde las diversas instituciones.
Sobre la figura de Vicente Fernández, quien fue nombrado presidente de SEPI al inicio del mandato de Pedro Sánchez, Montero ha insistido en que desde su salida, no ha mantenido "ningún tipo de contacto" con él. "Él estuvo poco más de un año en SEPI y hace más de seis años que no formo parte de su círculo de conocidos", añadió.
La vicepresidenta defendió su elección para presidir SEPI, argumentando su experiencia como interventor general de la Junta de Andalucía y su trayectoria dentro del Gobierno andaluz, afirmando que "su perfil profesional avala su nombramiento".
Respecto a Servinabar, la empresa en cuestión que conecta a Fernández con Antxon y Cerdán, Montero dejó claro que su primera noticia sobre la existencia de la empresa fue a través de la prensa, asegurando que se trataba de una firma de pequeña envergadura y que, por lo tanto, sabía "mucho menos" de lo que ha trascendido posteriormente.
La número dos del PSOE expresó su pesar ante la posibilidad de que antiguos aliados se vean envueltos en casos de corrupción, aunque mantuvo que esto no compromete la estabilidad del Gobierno. "Es doloroso y triste ver a personas de confianza involucradas en estos escándalos, pero esto no debería generar inestabilidad en el Gobierno", explicó.
En cuanto a las eventuales declaraciones de Leire Díez, Montero enfatizó que no temen nada, insistiendo en que la información que poseen sobre ella proviene exclusivamente de los medios. "No contamos con más información que la que ustedes han publicado. Cualquier persona que se aparte de la legalidad o de la ética no tiene cabida en nuestro proyecto", concluyó.
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