En Cádiz, a fecha del 14 de noviembre, la empresa Navantia avanza con firmeza en el desarrollo de dos buques hidrográficos costeros (BHC) destinados a la Armada Española. La actual fase del proyecto consiste en la Revisión del Diseño Preliminar (PDR), una etapa crucial a la hora de garantizar que el diseño de estas embarcaciones cumpla con los requisitos establecidos, dentro de los márgenes de tiempo y coste acordados en la orden de ejecución firmada a finales del año pasado.
Según un comunicado emitido por Navantia, se ha llevado a cabo un exhaustivo análisis de la documentación y los diseños que detallan los sistemas de los buques, validando así la información más crucial relacionada con aquellos sistemas que son fundamentales para el funcionamiento de las embarcaciones. Este riguroso examen asegura que el diseño sea robusto y esté bien fundamentado.
Además, se han delineado las próximas etapas del programa, un avance que es fruto del trabajo conjunto y la colaboración cercana con diversas entidades, entre ellas la Oficina de Programa de la Flotilla Hidrográfica de la DGAM y la Inspección de Construcciones y Obras del Arsenal de Cádiz. La sinergia entre distintas áreas de Navantia ha sido esencial para alcanzar este hito importante.
Estos nuevos buques representan una oportunidad para que la Armada renueve su flota hidrográfica, ya que su misión principal será la publicación y mantenimiento de la cartografía náutica oficial en aguas y costeras de España. Este objetivo es responsabilidad del Instituto Hidrográfico de la Marina, que se encargará de la operación de estas embarcaciones y del cumplimiento de sus funciones asignadas.
Con un tamaño de 50 metros de eslora y un desplazamiento aproximado de 1.000 toneladas, los buques contendrán una dotación reducida de tan solo 30 personas debido a su elevado nivel de automatización. Tendrán una autonomía de 3.000 millas, permitiéndoles operar en áreas poco profundas durante un período de hasta 15 días, todo ello utilizando biocombustibles como parte de un compromiso con la sostenibilidad.
Los barcos serán capaces de llevar a cabo levantamientos hidrográficos que facilitarán la elaboración de cartografía y proporcionarán apoyo a la flota mediante información geográfica, medioambiental y meteorológica, además de colaborar en la protección del patrimonio arqueológico subacuático.
Este ambicioso programa que se desarrolla en el astillero de Navantia en San Fernando tiene como meta modernizar la cartografía náutica oficial y mejorar la capacidad nacional de levantamiento hidrográfico. Con un contrato que se extiende por 51 meses, se estima que se generarán alrededor de 700 empleos y se destinarán más de 870.000 horas de trabajo en la Bahía de Cádiz, contribuyendo así al desarrollo económico local.
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