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Almería 27 de Marzo de 2026 · 10:41h 5 min de lectura

Nueva autopsia ordenada para esclarecer la causa de la muerte del niño en Garrucha.

ALMERÍA, 27 de marzo.

La magistrada a cargo de la Plaza 1 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Vera ha solicitado al Instituto de Medicina Legal una revisión ampliada de la autopsia de un niño de cuatro años, que se sospecha fue asesinado el 3 de diciembre por su madre y su pareja. Ambos se encuentran actualmente en prisión preventiva mientras se lleva a cabo la investigación.

Según una providencia reciente, a la que tuvo acceso Europa Press, la jueza ha decidido solicitar un nuevo informe pericial tras escuchar las demandas tanto de la defensa como de la Fiscalía, quienes han requerido una evaluación sobre la “acción directa o última” que podría haber causado la muerte del menor.

El informe forense inicial, que se emitió a finales de enero, identificó que el niño sufrió un shock hipovolémico y un desgarro hepático, condiciones que llevaron a su fallecimiento en horas, durante el mismo día en el que su cuerpo fue trasladado desde su hogar a un búnker abandonado en la playa de Garrucha, donde fue descubierto por las autoridades.

La versión de la acusación sostiene que el niño fue objeto de una agresión violenta que resultó en las lesiones fatales, mientras que la defensa argumenta que las lesiones podrían ser resultado de un tratamiento negligente, en el que el menor fue sometido a prácticas de “curanderismo” para ayudar con problemas estomacales.

La jueza ha ordenado una nueva investigación para que los peritos puedan establecer, dentro de sus capacidades, la fecha en que ocurrieron las “lesiones antiguas” que presentaba el cuerpo del niño, ya que la acusación sugiere que pudo haber sido víctima de un maltrato sistemático previo a su muerte.

Además, se ha solicitado un informe detallado sobre cómo se produjeron estas lesiones y qué herramientas pudieron haberse utilizado. Los forenses también obtendrán acceso al historial médico del niño para complementar su análisis.

La magistrada ha cuestionado a los forenses sobre si es necesario esperar a la inhumación del cuerpo para proceder con la revisión del informe y les ha pedido que aclaren la relación entre un “tratamiento” o “sobado” realizado por la madre y su pareja y las lesiones que presentaba el niño en el momento de su muerte.

La defensa de J.D.R.C., representada por el abogado Manuel Martínez Amate, sostiene que el menor recibió un “masaje abdominal vigoroso” de forma prolongada como un intento negligente de aliviar su dolor abdominal, afirmando que esto explicaría las lesiones hepáticas que llevaron a su fallecimiento.

Martínez Amate también ha indicado que las lesiones pasadas que pudiera tener el niño no son necesariamente el resultado de “golpes o maltratos”, sino que podrían deberse a esos “sobados” realizados con el propósito de tratar una dolencia estomacal que ya lo afectaba anteriormente.

La juez ha programado una nueva comparecencia para el próximo 8 de abril, donde J.D.R.C. y la madre, B.Y.B.O., deberán confirmar la prisión preventiva que enfrentan desde su arresto tras los hechos. Esta audiencia se llevará a cabo por videoconferencia para el acusado, quien se encuentra en la prisión de Albolote, en Granada, y físicamente para la madre, que asistirá desde la prisión de El Acebuche.

Por su parte, la Fiscalía ha señalado que J.D.R.C. ya había sido condenado por malos tratos el 20 de octubre de 2025, y tenía prohibido acercarse o comunicarse con la madre y su hijo. Sin embargo, los tres vivían juntos en una vivienda arrendada en Garrucha en circunstancias cuestionables.

La Fiscalía no descarta que desde la condena, o incluso antes, J.D.R.C. pudiera haber golpeado repetidamente al menor en presencia de su madre, quien no actuó para impedirlo en ese entorno compartido.

Se sugiere que la mañana de los acontecimientos, el acusado habría golpeado al niño en la zona abdominal de forma consciente, y que su madre, al estar presente, no intervino, lo que podría haber causado el shock hipovolémico y el desgarro hepático que llevaron a la muerte del menor.

La investigación indica que, después de la muerte del niño, ambos sospechosos habrían trasladado su cuerpo desde su hogar a un búnker en la playa hacia las 17:00 horas, donde fue encontrado por las fuerzas de seguridad alrededor de las 23:00 horas.

A la espera de una evaluación jurídica más detallada, la Fiscalía considera que los hechos pueden ser constitutivos de delitos de quebrantamiento de condena, malos tratos habituales y asesinato.

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