La acampada por la vivienda en Almería cierra tiendas para preparar movilizaciones
La acampada en Almería desmonta tiendas tras 3 semanas de protesta para impulsar medidas gubernamentales ante la crisis de vivienda y especulación.
La Acampada por la Vivienda en Almería ha anunciado que desmontará sus aproximadamente 40 tiendas de campaña en la explanada del Palacio de Congresos este domingo, 25 de octubre. La decisión marca el fin de una protesta que duró más de tres semanas y que busca impulsar cambios en las políticas de acceso a la vivienda en la ciudad y en el país.
Desde su inicio el 4 de octubre, el movimiento ha coordinado asambleas diarias con decenas de participantes, centradas en definir demandas concretas. Entre ellas, se encuentran la reducción de alquileres, el aumento de incentivos a la adquisición de primera vivienda y la recuperación de viviendas en manos de fondos buitres, bancos y la Sareb, para ampliar el parque público. La iniciativa forma parte de un movimiento estatal que también tiene presencia en Portugal e Italia, y que en Almería colabora con el Sindicato de Inquilinas.
El contexto político en la ciudad refleja una falta de voluntad clara para abordar estas problemáticas. La moción para declarar barrios de Almería como zonas tensionadas, presentada en febrero de 2025, fue rechazada por el Ayuntamiento, a pesar del aumento exponencial en los precios de alquiler y de la existencia de alrededor de 73.000 viviendas vacías en manos de fondos especulativos. La negativa evidencia la escasa disposición del consistorio a implementar medidas regulatorias que protejan a los inquilinos.
La protesta también ha puesto en evidencia el desinterés del gobierno local por dialogar con los representantes del movimiento. La alcaldesa María del Mar Vázquez ha sido criticada por no haber mantenido contacto con los manifestantes, quienes consideran que las decisiones del Ayuntamiento favorecen a los intereses de los especuladores en detrimento de la ciudadanía.
A futuro, las organizaciones convocantes insisten en que, aunque desmonten las tiendas, la lucha por el derecho a una vivienda digna continúa. Han convocado una huelga general para el 11 de noviembre y animan a la ciudadanía a participar en próximas asambleas y en la red de acciones para presionar tanto al Gobierno autonómico como al Ayuntamiento. La movilización busca impulsar cambios políticos que permitan regular el mercado inmobiliario y ampliar el parque público de vivienda en la ciudad.
Este movimiento refleja una tendencia más amplia en España, donde la crisis de vivienda y la especulación inmobiliaria se han convertido en una prioridad social y política. La continuidad de estas acciones podría marcar un punto de inflexión en la respuesta institucional a un problema que afecta a amplios sectores de la población, especialmente en ciudades con una alta presión inmobiliaria como Almería.