Montero asegura que no hay pruebas contra ella en el juicio por mascarillas
La exvicepresidenta primera del Gobierno y exministra de Hacienda, María Jesús Montero, afirma estar tranquila ante su próxima declaración en el proceso judicial sobre irregularidades en la compra de mascarillas, en el Tribunal Supremo. Ella sostiene que no existen evidencias que puedan implicarla en las acusaciones, a diferencia del empresario Víctor de Aldama, que la tiene «jurada» por su paso por la cárcel tras una inspección fiscal.
El juicio se centra en las presuntas irregularidades en adquisiciones relacionadas con mascarillas durante la pandemia, en el contexto de investigaciones que también afectan a figuras del PSOE y del Gobierno. La estrategia del acusado, según Montero, busca aparentar colaboración, pero ella asegura que no hay base para su acusación contra ella ni contra otros altos cargos.
El trasfondo político revela tensiones internas en el PSOE y en el Ejecutivo, con acusaciones cruzadas y una operación judicial que ha puesto en jaque la imagen de algunos dirigentes socialistas. La defensa de Montero se sustenta en la legalidad de los rescates a aerolíneas, argumentando que fueron préstamos que se están devolviendo y que han sido auditados por las instituciones correspondientes.
Desde una perspectiva política, el proceso judicial refleja las complejidades de la gestión pública en tiempos de crisis sanitaria y económica, y cómo estas investigaciones pueden afectar la estabilidad del Gobierno y la percepción pública del partido. La exministra insiste en que no existen pruebas que puedan comprometerla y confía en la absolución futura.
El caso continúa en desarrollo y su resolución será clave para entender la influencia de las investigaciones judiciales en la política española, así como las posibles repercusiones para los actores implicados en el ámbito del PSOE y el Gobierno central.