ALMERÍA, 27 de diciembre.
La Audiencia Provincial de Almería ha emitido una condena de cuatro años de prisión para un individuo que, en dos ocasiones distintas, intentó introducir drogas, medicamentos y teléfonos móviles en el centro penitenciario de El Acebuche, ubicado en esta ciudad andaluza.
El fallo judicial, al que se puede interponer un recurso de apelación, califica las acciones del condenado como un delito contra la salud pública. Además de la pena privativa de libertad, se le ha impuesto una multa de 800 euros, la cual se transformará en un mes de arresto si no realiza el pago correspondiente.
Los hechos, según detalla la sentencia, ocurrieron en la madrugada del 30 de agosto de 2021. En ese momento, el acusado se presentó en las inmediaciones del centro penitenciario y lanzó dos paquetes envueltos en plástico, los cuales cayeron en el foso que rodea la prisión.
Uno de los paquetes contenía dos botes con 151 comprimidos de un medicamento anticonvulsivo destinado a niños, junto a tres pequeñas bolsas que contenían un total de 1,22 gramos de cocaína. Esta última, con un grado de pureza del 62,25 por ciento, tenía un valor aproximado de 97,5 euros en el mercado negro. Tanto el fármaco como la droga estaban destinados a ser vendidos.
Además, en el mismo paquete se encontraron tres teléfonos móviles, junto con cables de conexión, un adaptador USB y auriculares.
El acusado realizó un segundo intento el 5 de septiembre, alrededor de las 19:24 horas, lanzando otros dos paquetes que también cayeron en el foso de la cárcel. Uno de estos contenía 17,95 gramos de resina de cannabis, con un valor que ronda los 114,34 euros.
En el envoltorio se hallaron, además, cinco papelinas que sumaban un total de 2,02 gramos de cocaína, valorada en 160,91 euros, así como cuatro teléfonos móviles adicionales.
El tribunal ha subrayado la sólida evidencia que pesa sobre el acusado, incluida su huella en los paquetes. Durante el juicio, el individuo alegó que otra persona fue la responsable del lanzamiento, quien habría utilizado plásticos y teléfonos que él le había proporcionado.
No obstante, la Sección Tercera de la Audiencia destacó que las huellas encontradas coincidían con las del dedo del condenado, quien, además, había sido identificado como visitante del centro penitenciario en esas fechas, donde mantenía amistad con un recluso.
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