Socibus amplía más de 3.500 plazas Madrid-Andalucía tras el accidente ferroviario de Urda
Socibus ofrece más de 3.500 plazas Madrid-Andalucía tras el accidente ferroviario de Urda. Crece la demanda de autobús y se evidencia la falta de conductores.
La compañía Socibus ha puesto a disposición de los viajeros más de 3.500 plazas de autobús para cubrir la alta demanda entre Madrid y Andalucía. Las rutas atienden a Córdoba, Sevilla, Huelva, Cádiz y Andújar (Jaén). El refuerzo responde al accidente ferroviario de Urda (Toledo), que ha alterado las comunicaciones por tren entre la capital y el sur peninsular.
Según la empresa, el miércoles 28 de octubre salieron 72 autobuses: 38 desde Madrid hacia Andalucía y 34 en sentido contrario. Las plazas se agotaron en pocos minutos. Las estaciones registraron colas en las taquillas y dársenas llenas de pasajeros a la espera de embarcar.
El dispositivo funciona con las concesiones estatales VAC-214 y VAC-215, que conectan Madrid con Andalucía. Para sostenerlo, la compañía ha recurrido a empresas colaboradoras que aportan vehículos y conductores, y ha prolongado el horario de sus taquillas hasta después de medianoche.
El caso expone un problema estructural del transporte por carretera: la escasez de conductores profesionales. La empresa reconoce que, aunque busca nuevas incorporaciones, no puede reclutar personal de forma inmediata. A ello se suman la capacidad limitada de las terminales, que no están dimensionadas para un flujo tan intenso, y la saturación de los sistemas de venta online.
La compañía insiste en que el autobús no puede sustituir por completo al ferrocarril. Sus recursos materiales y humanos tienen un límite. Socibus prevé mantener entre 3.000 y 3.500 plazas diarias mientras dure la demanda, con ajustes según la evolución de los viajeros y la disponibilidad de flota.
Más allá de la emergencia, la situación plantea una pregunta de fondo sobre la resiliencia de la movilidad interurbana de larga distancia. Cuando una infraestructura ferroviaria clave falla, la red de carretera debe absorber una presión para la que no está preparada. La falta de conductores y de capacidad en las estaciones convierte esa presión en un problema que trasciende a una sola empresa.