Orden ministerial fija una retirada de aceite del 11% antes del 15 de noviembre
El BOE publica la orden que obliga a retirar cerca del 11% del aceite de oliva antes del 15 de noviembre para sostener los precios en origen.
El Boletín Oficial del Estado ha publicado la orden del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que establece la norma de comercialización del aceite de oliva para la campaña 2026/27. La medida contempla la retirada obligatoria de en torno al 11% del producto, calculada sobre el aforo más la existencia, antes del 15 de noviembre de 2026.
El contexto es el de una campaña con una producción que superará ligeramente la media de años anteriores, en un escenario de precios en origen que las organizaciones agrarias califican de dramático, especialmente para el olivar tradicional. La retirada funciona como herramienta de autorregulación del sector productor para contener los excedentes y sostener los precios.
Las organizaciones agrarias Asaja, COAG y UPA reciben la norma con cautela. Coinciden en que se trata de un mecanismo que llevaban años reclamando y que puede servir de contrapeso frente a la concentración de la industria envasadora, pero señalan que el texto publicado es, en esencia, un marco general sin detalles operativos.
El verdadero alcance de la medida dependerá de la resolución que la Dirección General del Ministerio debe publicar antes del 15 de noviembre. Ese documento deberá precisar el porcentaje exacto o el rango de retirada, las cantidades concretas y los plazos de ejecución. Hasta entonces, el sector no puede valorar la eficacia real del instrumento.
La norma permite retirar aceites de cualquier categoría, dejando en manos de cada almazara o cooperativa la elección del producto. Esta flexibilidad es uno de los puntos que deberá concretarse, porque condiciona el efecto sobre los precios de las distintas calidades.
Por tratarse del primer uso de este mecanismo correctivo, su resultado será un test relevante para la política de mercado del olivar. Si la retirada logra reactivar los precios, el instrumento podría consolidarse como herramienta habitual en campañas con excedentes; si no, el debate sobre el control del mercado y el poder de la industria seguirá abierto.